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sábado, 7 de septiembre de 2019

EL DERECHO NEGADO DEL ALIMENTO DE LA CULTURA EN EL HUMANO EXPLOTADO


Desnutrición cultural

Hambre de ideas, hambre de mundo, hambre de transformaciones.
“El obrero tiene más necesidad de respeto que de pan” Marx
5 sept. 2019 
Fernando Buen Abad/23 mayo 2017
Algunas de las restricciones que el capitalismo impone a los seres humanos incluyen el acceso al conocimiento territorial y conceptual del mundo todo con susrealidades. Incluyen una especie de inanición de saberes y de experiencias necesarias para el crecimiento normal de la conciencia social y de la conciencia de especie. Incluyen el desabastecimiento de nutrientes intelectuales que son soporte de las habilidades mentales básicas como la capacidad de abstracción, la capacidad de organización, la capacidad de movilización y las habilidades del pensamiento crítico. Y como toda des-nutrición produce estragos. Acéptese ésta metáfora imperfecta provisionalmente. He aquí un problema Ético crucial para nuestro tiempo.

Reponerse de semejante despojo implica (además de conciencia de él) tiempos y estrategias de atención especial y prioritaria que, hasta hoy, no han podido resolver, por supuesto, los “modelos educativos” funcionales al capitalismo. Sigue intocado el flagelo que aqueja a millones de personas sin saber leer y escribir y sólo unos cuantos países gozan del “privilegio” de ser “territorios libres de analfabetismo.” (Cuba, Venezuela, Bolivia…) Es pasmosa la ignorancia generalizada en materia de geografía económica, política y social. Historia y crítica de la Cultura, de las Artes y de las expresiones populares. A población abierta se desconoce África y sus diversidades; Latinoamérica con sus raíces más frondosas y sus calamidades imperiales. Se trata de una “ignorancia de clase” que sirve para hundir en la confusión todo aquello que no pertenezca a los triunfos materiales y espirituales de la burguesía. Semejante “desnutrición cultural” no se resuelve con reformitas ni reformistas neoliberales. Ni con represión a los profesores críticos.

Para colmo, como en toda “desnutrición”, también ocurre el sobre-consumo de alimentos ideológicos “chatarra” que mientras engordan con banalidades consumistas a los usuarios, le destruyen el sistema nutricional basal. Acéptese ésta metáfora imperfecta provisionalmente. Así tenemos obesidades ideológicas mórbidas, producto de un mercado de valores mercantiles cuyo efecto reduccionista es engrosar sin control al capitalismo y sus “mass media”. Así, pues la desnutrición cultural proviene de la escasez tanto como de la saturación. En el centro del problema está el vació prefabricado por la burguesía, para tener seres humanos embriagados con felicidad de consumo, ignorantes pero agradecidos de no tener que saber tanta cosa sobre un mundo que se les vende como ajeno, peligroso y aburrido. Nos ganó “patolandia”.

Algunas estratagemas para maquillar el escándalo de la “desnutrición cultural” se fabrican rentablemente en el seno de la “industria del turismo”. Como dicen que “los viajes ilustran”, dan por verdad que viajar es una forma de combatir la ignorancia abrumadora que pesa sobre el mundo y que al mundo le pesa. Pero nada asegura que los viajantes sean, realmente, conscientes de los territorios que pisan. La “industria del turismo” ha creado modelos de estandarización que comprimen la experiencia a una sola decoración para comer tanto como para dormir. No importa si estamos en el desierto del Sahara o, en Alaska o cruzando el Río de la Plata en un transporte más parecido a un “supermercado” que a un barco. La “cultura” del “viajante” suele reducirse a unas cuantas fotos, unos mensajes en “redes sociales” y a las habilidades espurias para ganarse puntos o “millas” extra del “viajero frecuente”. Con las debidas honrosas excepciones.

El cuadro de la “desnutrición cultural” se completa entre malabares de computadora para conseguir hospedajes “buenos, bonitos y baratos”. Renta de autos, reservaciones de restaurantes y uno que otro lujo al alcance del salario de las masas turísticas. En la perspectiva general la experiencia residual de un viajante común, suele no contener información alguna sobre cómo se vive lo que se vive en cada lugar ni qué nos une a las mejores luchas que se desarrollan en cada sitio del planeta. Viajar debería ser otra cosa. “Gana la ignorancia”.

¿Qué puede esperarse en las escuelas donde se enseña, hipotéticamente, algo que sirva para conocer y entender al mundo, sin moverse de las aulas? Sin moverse del televisor, sin abrir un libro. (En el caso de que existan -a la mano- libros capaces de combatir la “desnutrición cultural”) National Geographic, por ejemplo, emprendió -como muchos lo han hecho- el trabajo de “mostrar al mundo” pero bajo sus reglas de mostración y con el paquete ideológico que a ellos conviene inyectado en cada lugar, en cada hecho, en cada situación por ellos elegida. Así, vemos un mundo expuesto de tal forma que ni los “locales” se reconocen ante los eventos cotidianos más próximos o más cotidianos. Muestran al mundo como antropólogos ingleses (ajenos, distantes y pasajeros) de esos que a ellos les encanta convertir en locutores de sus series televisivas. Hay lugares que tienen la colección completa de sus videos y ni una sola comprensión del planeta. La Ideología de la clase dominante.

Toda persona tiene derecho a conocer su realidad como especie y como grupo social sometido a las tensiones de la lucha de clases. Tiene derecho a comprender su lugar en el modo de producción dominante y su lugar en las relaciones de producción. Tiene derecho a conocer la Historia de las condiciones que se le han impuesto y las posibilidades reales para salir de ellas. Conocer las luchas de sus pueblos y las luchas de otros pueblos que han luchado y luchan por salir de un mundo secuestrado por el capitalismo. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la salud, a la vivienda y a la educación y eso implica el derecho a conocer el mundo, libre y críticamente, en contacto con otras persona que, a su vez, también tienen derecho a conocernos y reconocernos como iguales, fraterna y solidariamente. No contar con eso es una pérdida histórica difícil de reparar. No contar con eso es un daño terrible a la especie humana y a su futuro. Impedirlo es un delito de lesa humanidad también agravado por cometerse con alevosía, ventaja y premeditación. Desnutrición cultural programada. ¿Qué hacemos?

TELESUR /MISIONEROS DE LA COMUNICACION
misionerosdela comunicacion@gmail.com
Wolfang Medina

lunes, 24 de diciembre de 2018

BUEN ABAD INVITA A NO DEJAR PERDER EL INICIO NI EL FIN

FERNANDO BUEN ABAD, INTERNACIONAL
La Cuarta Transformación de México


Fernando Buen Abad
Para sintetizar los planes inmediatos con las herencias, económicas, políticas y culturales, que Andrés Manuel López Obrador recoge y cultiva en la etapa nueva de México, se ha dado en caracterizarlas como “Cuarta Transformación”: 1. la Independencia Nacional; 2. la Reforma de Benito Juárez; 3. la Revolución Mexicana y 4. la etapa actual parida por una revolución electoral sin precedentes en lo cualitativo y lo cuantitativo. López Obrador alcanzó la Presidencia de México con una amplia ventaja, afincado en una oferta electoral en la que destaca la lucha contra la violencia y la corrupción, males endémicos. Por tratarse de problemas comunes de nuestra América, todos los Gobiernos dignos de la región deberían asumir la propuesta y generar un movimiento internacional capaz de vencer esta perversión que afecta gravemente a los pueblos y desvía recursos que deberían destinarse al desarrollo de las políticas sociales.

Ahora comienza lo difícil. López Obrador se propone pacificar al país; terminar con la corrupción y recomponer la economía con dignificación laboral y salarial. Lograr la inclusión de los más postergados y la distribución equitativa del presupuesto federal. Eso implica derrotar a las mafias que secuestraron al Gobierno y al Estado, para hacer justicia, por ejemplo, a los estudiantes de Ayotzinapa, a los pueblos originarios y asegurarse perdurabilidad de las acciones para ampliar la participación social en el gobierno movilizado como organizador capaz de sumar fuerza que pueda ofrecer soluciones a la fuerza popular que alcanzó el triunfo.

Tal “Transformación”, enfrenta una realidad extraordinariamente compleja porque López Obrador encuentra un México simplemente desbastado en su estructura económica tanto como en su estructura política y cultural. Han sido muchas décadas y gobiernos de entreguismo y saqueo que hundieron al país en un caldo macabro de asesinatos, despojos, corruptelas y humillaciones que, mezcladas como están, constituyen un desafío aparentemente insuperable sólo con buena voluntad por más que sea mucha. Pero el mismo tiempo López Obrador se encuentra con un país dispuesto a intentar una “Transformación” profunda y, para eso, le ha dado una catarata histórica de votos, y con ellos, una estructura de poder popular inédito y auspicioso. En cantidad y en calidad.

A contrapelo de lo que dicen algunos sobre ese supuesto ‘fin del ciclo (progresista)’ y de aquellos que, con cierto derrotismo, sólo saben ver el alcance de la derecha, los pueblos demuestran que tienen su manera de contar la historia y de hacerla. Ese es el aspecto más sobresaliente de la experiencia electoral de México, experiencia que ha venido cocinándose largamente y no es objeto de ninguna improvisación. Para algunos este triunfo puede ser una sorpresa, pero los que vienen siguiendo lo que sucede en México saben que este triunfo es producto de un trabajo de décadas, de una coyuntura y de un programa. Todo ello pone en evidencia que no hay ningún ‘fin de ciclo’, esto que México vive hoy entusiasma a muchos pueblos de Latinoamérica

Una avalancha de votos sustenta su reconocimiento, los trabajadores harán patente su compañía firme y no son pocos quienes mantienen en vigila la cuadrilla completa de su solidaridad con las decisiones que tome un pueblo dispuesto a luchar y sostenerse en su lucha, dure lo que dure. Pero es urgente oponerse a cualquier tentativa de limitación al campo de acción que la “Cuarta Transformación” para construir un programa de todos hacia la liberación definitiva de toda canallada electoral, laboral, política, económica, cultural… Convengamos que es indispensable lograr acuerdos duraderos y radicales sobre las luchas que faculten a la clase trabajadora a devolverse lo que le pertenece… Convengamos que es preciso crear una nueva solidaridad con la lucha obrera y campesina.

Acordemos que ni científicos, ni intelectuales, ni artistas pueden servir a no ser que estén subjetivamente penetrados por una necesidad organizada, social e individual, que traduzca el sentido y drama de México en sus nervios para que no vacilen en dar una batalla hombro a hombro en el corazón de la lucha del pueblo y desde abajo. Convengamos en no someternos, nunca más, a burocracia o secta alguna. Convengamos en no aceptar la felicidad por etapas o en un solo país. Convengamos en que es de vida o muerte organizarnos, que la organización de la “Cuarta Transformación” debe ser expresión de avance, fuerza nuestra y conquista de futuro mejor. Convengamos, aunque a muchos les cueste, que será necesario someter a crítica atenta ciertos pensamientos nuestros, esos que pudieran impedirnos luchar organizadamente.

El poder usurpador se prepara con todas sus mañas y sus armas para no dejar que avance la “Cuarta Transformación” y su defensa depende de ser mejores en las tácticas y en las estrategias, en las ideas y en los sentimientos. Confiar en la experiencia de los compañeros y compañeras luchadores, los más honestos y más abiertos… jóvenes y no tanto. Y seamos cautos, pero no ariscos. Para eso también hace falta que los líderes no se vendan ni que los movimientos se compren. Algunos artífices del desastre deben andar juntando alcancías para desparramar billetes a diestra y siniestra a cambio de “meter al orden” a todos los revoltosos. Saldrán con cañonazos feroces, con dinero de calibre variado. No sucumbir. No permitir la palabrería ultrista, los sofismas ligth, la lógica de la reconciliación de clases, el revisionismo léxico, el empirismo arribista ni los silogismos de los fantasmas.

No permitir que “Cuarta Transformación”, su programa y su fortalecimiento, caigan en garras del oportunismo, del arribismo ni del sectarismo. Que no la usurpen los del verso fluido, los “licenciados” oficiosos, ni los cazadores de militantes. Que reine el respeto y el debate que construye. Que no gane el silencio impuesto por los vivales… que no faltan.

Ninguna confianza en los noticieros del sistema ni en sus jilgueros periodísticos, se disfracen de lo que se disfracen. “De costa a costa y de frontera a frontera”. Ninguna confianza en los “informadores” que pagan con mentiras y calumnias el precio de las leyes garantes del usufructo mafioso de los espacios radioeléctricos que son patrimonio de la nación… es decir, propiedad de pueblo.

Tampoco podemos caer en una trampa triunfalista que nos ponga a vivir una vida esquizofrénica, en paralelo y engañándonos a todas horas. La “Cuarta Transformación” no puede suicidarse en brazos de un error táctico si desea crecer y transformar la realidad de cabo a rabo, debe saber que su mejor defensa es su triunfo contundente y permanente.

La fuerza ganada para la “Cuarta Transformación” con votos, mítines masivos históricos e ideas profundas y comprometidas es ya un hecho con significado extraordinario para México y para el mundo. Lo que ocurre aquí interesa a todos. Por arriba y por abajo. Pero no basta. Es magnífico pero no alcanza. Es preciso perfeccionar la organización, perfeccionar las consignas y perfeccionar un programa de todos. Este periodo de lucha no puede durar por tiempo indefinido. Corre el peligro de cansarse si no se desarrolla hacia formas superiores y una de ellas es definir qué se debe consolidar a cambio de este muladar de miseria y humillación que recibe López Obrador… y la toma del poder es apenas un primer paso. Lo difícil recién comienza

RUTA KRITICA / MISIONEROS DE LA COMUNICACIÓN
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Negrillas Nuestras

miércoles, 11 de julio de 2018

EL CONTEXTO DEL TRIUNFO DE LOPEZ OBRADOR

La Rebelión de los Mexicanos

 Fernando Buen Abad Dominguez, 
Quedó claro que una victoria contundente, como la de López Obrador en México es la conjunción de, al menos, tres factores: una vinculación permanente e irreductible con los frentes de lucha populares; una interpretación profunda y dinámica del malestar social y una organización programática basada en recorrer metro a metro el territorio nacional. Todo eso articulado por una personalidad cuya tenacidad no entiende de fatigas. “A la tercera va la vencida” Y así fue.
La victoria de Morena-López Obrador es una rebelión en las entrañas de una estructura democrática severamente dañada por el corporativismo bipartidista (PRI-PAN) y por una lista inmensa de vicios y corruptelas que llevaron a la bancarrota institucional a todo el aparato político. Una rebelión asediada por la violencia macabra desatada por una falsa guerra contra el “crimen organizado” que en la práctica no ha sido más que la militarización “encubierta” de todo el territorio para poner las riquezas nacionales al servicio de las empresas trasnacionales y sus cómplices locales. Una rebelión que ha debido sortear miles de trampas y emboscadas en todos los repertorios odiosos de la depauperación económica y de las guerras mediático-psicológicas.


México padece la virulencia del neoliberalismo y los embates coloniales del imperio yanqui. Es un país secuestrado por gerentes -impuestos por la vía del fraude- para entregar recursos naturales, para regalar la mano de obra. En México hasta hoy nadie puede garantizar al pueblo la defensa del territorio y la defensa de los recursos naturales. Nadie ha podido garantizar el ejercicio independiente de la justicia. Nadie ha podido frenar al crimen organizado y su metástasis en todas las estructuras sociales y culturales del país. Nadie ha podido ejercer rectoría alguna en materia de democracia comunicacional. Nadie ha podido garantizar el derecho a la educación, el derecho al trabajo, el derecho a la salud, el derecho a la alimentación… Nadie ha podido asegurar dignidad a las personas porque una moral entreguista y rastrera, adoradora del imperio yanqui, sirve de las maneras más ignominiosas a la opresión. En ese contexto gana las elecciones López Obrador.


Ahora comienza lo difícil. López Obrador se propone pacificar al país; terminar con la corrupción y recomponer la economía con dignificación laboral y salarial. Lograr la inclusión de los más postergados y la distribución equitativa del presupuesto federal. Eso implica derrotar a las mafias que secuestraron al Gobierno y al Estado, para hacer justicia, por ejemplo, a los estudiantes de Ayotzinapa, a los pueblos originarios y asegurarse perdurabilidad de las acciones para ampliar la participación social en el gobierno movilizado como organizador capaz de sumar fuerza que pueda ofrecer soluciones a la fuerza popular que alcanzó el triunfo.
Los desafíos son muchos y son enormes en un país que tiene desgarrado hondamente el tejido social pero que, a pesar de los pesares, se rebeló contra el establishment para hacer visible su multiculturalidad y su plurinacionalidad unidas a las “clases medias” para sumar la mayor votación que presidente alguno haya recibido en México y que líder de izquierda alguno haya logrado.
México enfrenta su futuro inmediato movilizado como nunca con las plazas llenas, con las calles tomadas, con una movilización magnífica que incuba ideas emancipatorias. Contra el fraude, contra el saqueo y contra la explotación históricos… es una identidad nueva, una fiesta desde abajo una situación social inédita. Bien puede ser que el nacimiento un nuevo México, esta vez decidido por su pueblo, con las armas de su democracia en reparación, con una moral renovada y mucha claridad en los retos, pueda prepararse para derrotar cualquier intento de regresión. Por lo pronto México hoy es un punto de inflexión, un desafío a nuestra capacidad de lucha y unidad dentro y fuera del país… Punto de inflexión para que nos reconozcamos hacia la toma del poder impulsados con nuestras propias fuerzas populares en los trabajadores del campo y la ciudad… para cambiar el sistema y cambiar la vida

SOMOS LA VOZ / MISIONEROS DE LA COMUNICACION
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NEGRILLAS NUESTRA

jueves, 21 de junio de 2018

BUEN ABAD OPINA DE LA POS VERDAD

Las Mentiras y sus Feligresías
“Nuestra historia está dominada por lo falso” (U. Eco)
POR FERNANDO BUEN ABAD DOMÍNGUEZ
Tapizada como está nuestra Historia con mentiras de todo tipo, vivimos una fase del engaño que mutó también mediáticamente hacia lo que parece un nuevo “callejón -ideológico- sin salida”. Sin dejar de ser un gran negocio. Una nueva-vieja mercancía de la propaganda dominante disfrazada de “filosofía” para incautos, nos ha convertido en consumidores voraces de falsedades para enseñarnos a admirar nuestro despojo y explotación como obra “maestra” de un sistema cuyo sentido no se limita a producir pobres sino, también, seres engañados y dóciles.

Le llaman “pos-verdad” a la “plus-mentira” y a la lógica de un sistema de mentiras, actualizado, bajo reglas que el “consumidor” desconoce -relativamente- pero que acepta bajo las fórmulas largamente ensayadas con los parámetros del modo de “comunicación” predominante. Se trata de “la edad de las mentiras” de “gran calidad” y con no pocas pautas para que cierto pensamiento (y gusto) afiancen simpatías, coincidencias y placeres derivados de las falacias. La estética de lo falso.

Es el camino que encontró la ideología de la clase dominante para darse sobrevida. Ya no saben qué inventar. Han manoseado todos los recursos “filosóficos” que prohijaron y hoy no tienen cosa significativa que proponer porque queda en claro que no tienen futuro. Entonces mienten con todo. La ideología de la clase dominante tiene efectos nocivos, desde sus torres de marfil mass media, aliadas con no pocas mafias “académicas”, para idear falacias que son “consumidas” por personas que, con no poca frecuencia, lo gozan. Muchas creen que es indispensable sustituir la verdad con mil mentiras.

Durante mucho tiempo la ideología burguesa ha ensayado modelos de falacias muy diversos, incluso con gran “realismo”. Han inventado su “verdad” absoluta -y su fatalidad- para que aceptemos como única realidad los intereses usureros del capitalismo. Ese “realismo” burgués ha potenciado el arte de mentir, no sólo en “agencias periodísticas” y “medios de comunicación” cómplices”, sino incluso en documentales y campañas políticas, de “gran realismo”. Han sido líderes en el arte de la mentira vestida de “realidad”. Con ese “gran realismo” afirmaron la existencia de las “armas de destrucción masiva”, crearon “realidades” falaces y nos acostumbraron a aceptar, con mansedumbre, la palabrería de las campañas políticas como una forma necesaria del engaño. El “realismo” de las mentiras y su propagación impune no es más que otra modalidad narrativa inventada, exprofeso, para evangelizar audiencias bajo la tesis resignada de que “así es el mundo”, “así son las cosas”, es crudo y nada cambiará… y hay que hacerse cínicos porque eso queda “nice”. Está de moda.

En su modalidad más descarnada dicen que harán lo que jamás veremos y juran no hacer todo lo que, después, hacen para ahogarnos. Juran terminar con la “inflación”, juran “no endeudar a los pueblos”, prometen “pobreza cero”… en el colmo de las falacias de “campaña” enfatizan su “odio a la corrupción” para esconder sus complicidades con los paraísos fiscales y con las mafias financiaras. Se yerguen como adalides de la “renovación” para articular las más rancias formas del saqueo y la explotación, mientras culpan a otros de las canalladas que ellos mismos tienen preparadas para su “gestión”. Así ganan elecciones, feligresías y defensores. Lo falso promovido como real.

Ese realismo con que se desgarran las vestiduras para mentir, presenta al mundo como un casos sobre el cual la única solución son ellos con sus mentiras, casi siempre estrambóticas, y se las impone, cronométricamente, como la verdad publicitaria suprema que se financia en su mundo con “rating”. Esa lógica del engaño ideada por los laboratorios de propaganda política para resolver la trama del capitalismo, y sus crisis, viene en capítulos de falacias. Y eso embelesa a muchos por comodidad individualista. Mentir pasó a ser un gran negocio y dejarse engañar un evento que no exige esfuerzo. Algunos creen ver en “las falacias oligarcas” la escuela sacrosanta del “pragmatismo” para darle estatus a lo que es un fraude premeditado por los farsantes que juegan al póker con todas las cartas a su favor. Nadie se engañe, no es la realidad, es una ficción, a veces muy forzada, barnizada con realismo narrativo. Y tiene adeptos voluntaristas entre sus víctimas.

Y todo eso sirve, además, para esconder la realidad de un mundo donde la industria imperialista más importante es la fabricación de armas; para esconder las conductas delincuenciales de no pocos negocios ilegales (cuarteles de guerra psicológica); el tráfico de drogas, armas y personas. Una realidad a la que la inmensa mayoría de los seres humanos está sometida por una minoría pavorosamente armada y experta en engañar. Una realidad en la que, por otra parte, crece el malestar, avanzan las revoluciones y hay hambre de ideas para derrotar al capitalismo. Se moderniza un arsenal con los dispositivos tecnológicos y psicológicos más avanzados en la ruta de reprimirnos ideológicamente con la historia de que “todo es mentira”, de que hay que resignarse y de que hay que disfrutarlo.

Un equipo de guionistas disfrazados de “periodistas”, escribe para que el arte de la mentira parezca una etapa liberadora e inevitable. Mentir a toda hora para que ya no importe lo “real”, incluso en el círculo de los “intelectuales” burgueses amaestrados por los monopolios de la “opinión pública”; incluso en los terrenos académicos. La lógica de las mentiras-mercancía despliega su propio lenguaje, en apariencia “serio”, y se hace pasar por aceptable, incluso, para sus víctimas. La filosofía de “las falacias de mercado” recurre a cuanto simbolismo encuentra, incluso hecho exprofeso, para que todos se traguen las mentiras y todos las acepten a-críticamente. Pero, a la hora de cobrar, a la hora de las ganancias, la “verdad suprema” siempre es el capitalismo. La parte más dura y dolorosa está en las “feligresías” de la mentira atrapadas en una emboscada descomunal y donde (contra su voluntad) aportan su cuota de complicidad para completar la tarea mass mediaresponsable de desfigurarlo todo con la fuerza significativa de los intereses burgueses decididos a cambiar el orden existente de la realidad. Y para eso, echan mano de las armas de la guerra ideológica y de las patologías esquizofrénicas más democratizadas. Hasta que la mentira estructural sea más verdad que la realidad objetiva, que el despojo a la clase trabajadora y que la lucha de clases. Contra ese infierno ideológico, decía Lenin, “La verdad es siempre revolucionaria”

HUMANIDAD EN RED / MISIONEROS DE LA COMUNICACION
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NEGRILLA NUESTRAS

viernes, 16 de febrero de 2018

BUEN ABAD OPINA SOBRE LA GUERRA SUCIA DE JJ.RENDON

J.J. Rendón y la Guerra Sucia Mediática

 Fernando Buen Abad
“El rumor es algo para lo que casi no hay remedio”, dijo J.J. Rendón.[1] No hay muchos personajes del empresariado mediático que se vanaglorien, en público, por su historial con los peores episodios antidemocráticos. J.J. Rendón está asociado, directa o indirectamente con canalladas contra Venezuela, Cuba, Bolivia, Honduras, Paraguay, Argentina y los fraudes en México… No hay muchos personajes cuyo mayor mérito consista en ser cara visible de un negocio que opera cobijado por la “Libre Empresa” que trabaja en secreto la munición manipuladora que se hará pública. Les encanta el terrorismo económico.

Acaso una de las obras de propaganda más “acabadas” de J.J. Rendón sea él mismo. Con el truco de victimarse, se exhibe sufriendo ataques del “autoritarismo de izquierda”. No sin toques de misticismo, se hace llamar “hombre exitoso”, odiado y envidiado por su inteligencia y talento. Por eso, también, el 18 de mayo de 2016[2] recibió asilo político del gobierno de Estados Unidos. Así, desde Miami, se envuelve en su propio glamour de publicista “todopoderoso” para encandilar a la mediocridad de sus clientes en el mercado de la estulticia.

Quizá lo más peligroso es la “naturalización” de la propaganda “sucia”, su aceptación como parte de un “juego político” donde, siendo todo “sucio”, gana el peor de los peores y se convierte en modelo para todos y para todo. En el escenario del absurdo mediático se exhiben y multiplican, como figuras del “jet set”, las peores calamidades para los pueblos y, poco a poco, han ganado luz propia los personajes que operan en las zonas más oscuras de la manipulación masiva. Es decir el capitalismo.

Esto es un problema ético de importancia mayor y, a menos de que por omisión nos hagamos cómplices de cualquier canallada, es imperativo histórico mantener bien fresca la memoria sobre el hecho de que vivimos bajo la metralla cotidiana de una Guerra Mediática que tiene, hasta la fecha, por paladín a Joseph Goebbels y sucedáneos y donde aparecen (por mencionar algunas) evidencias como la “niña Frida-Sofía”, las “armas de destrucción masiva”, los “falsos positivos” y todo tipo de “cortina de humo” para esconder crímenes o desviar la atención. ¿Quién contrata a estos “genios”? 

J.J. Rendón pertenece al grupo de operadores de “medios” que se hacen llamar “asesores” o “estrategas” para vender sus “obras maestras” en el reino del rumor y el ataque a líderes sociales. Tienen siempre la salida fácil de negar toda denuncia bajo el eslogan de que actúan “legalmente”. Su blindaje viene con el contrato de confidencialidad que firman y los alcances de sus “trabajos” que desencadenan consecuencias muy diversas en el corto y el mediano plazo. Pero, salvo excepciones, los jefes suelen rechazar sus vínculos con tales “servicios”. Por ejemplo el PRI rechaza haber reclutado a J.J.[3]

El 8 de junio del año 2013 el presidente Nicolás Maduro advirtió al pueblo venezolano que tiene un enemigo público y se llama J.J. Rendón al cual catalogó como escoria humana. Está acusado de violencia de género y de conspirar contra su Gobierno. Es un “empresario” consentido del aparato de propaganda de Álvaro Uribe desde donde ha producido truculencias a mansalva y montaje de “rumores” dictados por la moral mercenaria donde “todo vale” si beneficia a la clase dominante. Ha trabajado con Juan Manuel Santos desde que éste fue ministro de Defensa. Luego ha sido asesor de cabecera de su campaña presidencial. Fue “estratega” de Lobo en Honduras. La burguesía reconoce eso como “logros” o éxitos empresariales. “Eso de la ética es para los filósofos” dice con desparpajo[4].

No hay transparencia en su vida empresarial. Eso hace difícil rastrear los trabajos concretos que ha producido en contextos donde se acepta como “valor entendido” el juego sucio en la propaganda de derecha. El “paramilitarismo” mediático mercenario se encarga de borrar sus rastros y se encarga de hacerse “fama” como parte de su doble ventaja en el escenario actual: todo lo que le pagan incluye el pago oculto de hacerse famosos. Ganar-ganar le llaman.

Esto no es “Game of Thrones” donde la “ficción” del espectáculo disculpa todo. Esto es la realidad cruda en la que el mercado de los asesores tiene costos políticos terribles para los pueblos. Y aunque apelen a la “libertad de expresión” empresarial, no hay argumento que valga donde se silencia la voluntad democrática de los pueblos y se la ensucia con canalladas “talentosas” de “genios” manipuladores. De eso tenemos plagado el planeta y de eso estamos hartos. Esto no es un rumor. 

TELESUR / MISIONEROS DE LA COMUNICACIÓN
misionerosdelacomunicacion@gmail.com