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sábado, 7 de septiembre de 2019

EL DERECHO NEGADO DEL ALIMENTO DE LA CULTURA EN EL HUMANO EXPLOTADO


Desnutrición cultural

Hambre de ideas, hambre de mundo, hambre de transformaciones.
“El obrero tiene más necesidad de respeto que de pan” Marx
5 sept. 2019 
Fernando Buen Abad/23 mayo 2017
Algunas de las restricciones que el capitalismo impone a los seres humanos incluyen el acceso al conocimiento territorial y conceptual del mundo todo con susrealidades. Incluyen una especie de inanición de saberes y de experiencias necesarias para el crecimiento normal de la conciencia social y de la conciencia de especie. Incluyen el desabastecimiento de nutrientes intelectuales que son soporte de las habilidades mentales básicas como la capacidad de abstracción, la capacidad de organización, la capacidad de movilización y las habilidades del pensamiento crítico. Y como toda des-nutrición produce estragos. Acéptese ésta metáfora imperfecta provisionalmente. He aquí un problema Ético crucial para nuestro tiempo.

Reponerse de semejante despojo implica (además de conciencia de él) tiempos y estrategias de atención especial y prioritaria que, hasta hoy, no han podido resolver, por supuesto, los “modelos educativos” funcionales al capitalismo. Sigue intocado el flagelo que aqueja a millones de personas sin saber leer y escribir y sólo unos cuantos países gozan del “privilegio” de ser “territorios libres de analfabetismo.” (Cuba, Venezuela, Bolivia…) Es pasmosa la ignorancia generalizada en materia de geografía económica, política y social. Historia y crítica de la Cultura, de las Artes y de las expresiones populares. A población abierta se desconoce África y sus diversidades; Latinoamérica con sus raíces más frondosas y sus calamidades imperiales. Se trata de una “ignorancia de clase” que sirve para hundir en la confusión todo aquello que no pertenezca a los triunfos materiales y espirituales de la burguesía. Semejante “desnutrición cultural” no se resuelve con reformitas ni reformistas neoliberales. Ni con represión a los profesores críticos.

Para colmo, como en toda “desnutrición”, también ocurre el sobre-consumo de alimentos ideológicos “chatarra” que mientras engordan con banalidades consumistas a los usuarios, le destruyen el sistema nutricional basal. Acéptese ésta metáfora imperfecta provisionalmente. Así tenemos obesidades ideológicas mórbidas, producto de un mercado de valores mercantiles cuyo efecto reduccionista es engrosar sin control al capitalismo y sus “mass media”. Así, pues la desnutrición cultural proviene de la escasez tanto como de la saturación. En el centro del problema está el vació prefabricado por la burguesía, para tener seres humanos embriagados con felicidad de consumo, ignorantes pero agradecidos de no tener que saber tanta cosa sobre un mundo que se les vende como ajeno, peligroso y aburrido. Nos ganó “patolandia”.

Algunas estratagemas para maquillar el escándalo de la “desnutrición cultural” se fabrican rentablemente en el seno de la “industria del turismo”. Como dicen que “los viajes ilustran”, dan por verdad que viajar es una forma de combatir la ignorancia abrumadora que pesa sobre el mundo y que al mundo le pesa. Pero nada asegura que los viajantes sean, realmente, conscientes de los territorios que pisan. La “industria del turismo” ha creado modelos de estandarización que comprimen la experiencia a una sola decoración para comer tanto como para dormir. No importa si estamos en el desierto del Sahara o, en Alaska o cruzando el Río de la Plata en un transporte más parecido a un “supermercado” que a un barco. La “cultura” del “viajante” suele reducirse a unas cuantas fotos, unos mensajes en “redes sociales” y a las habilidades espurias para ganarse puntos o “millas” extra del “viajero frecuente”. Con las debidas honrosas excepciones.

El cuadro de la “desnutrición cultural” se completa entre malabares de computadora para conseguir hospedajes “buenos, bonitos y baratos”. Renta de autos, reservaciones de restaurantes y uno que otro lujo al alcance del salario de las masas turísticas. En la perspectiva general la experiencia residual de un viajante común, suele no contener información alguna sobre cómo se vive lo que se vive en cada lugar ni qué nos une a las mejores luchas que se desarrollan en cada sitio del planeta. Viajar debería ser otra cosa. “Gana la ignorancia”.

¿Qué puede esperarse en las escuelas donde se enseña, hipotéticamente, algo que sirva para conocer y entender al mundo, sin moverse de las aulas? Sin moverse del televisor, sin abrir un libro. (En el caso de que existan -a la mano- libros capaces de combatir la “desnutrición cultural”) National Geographic, por ejemplo, emprendió -como muchos lo han hecho- el trabajo de “mostrar al mundo” pero bajo sus reglas de mostración y con el paquete ideológico que a ellos conviene inyectado en cada lugar, en cada hecho, en cada situación por ellos elegida. Así, vemos un mundo expuesto de tal forma que ni los “locales” se reconocen ante los eventos cotidianos más próximos o más cotidianos. Muestran al mundo como antropólogos ingleses (ajenos, distantes y pasajeros) de esos que a ellos les encanta convertir en locutores de sus series televisivas. Hay lugares que tienen la colección completa de sus videos y ni una sola comprensión del planeta. La Ideología de la clase dominante.

Toda persona tiene derecho a conocer su realidad como especie y como grupo social sometido a las tensiones de la lucha de clases. Tiene derecho a comprender su lugar en el modo de producción dominante y su lugar en las relaciones de producción. Tiene derecho a conocer la Historia de las condiciones que se le han impuesto y las posibilidades reales para salir de ellas. Conocer las luchas de sus pueblos y las luchas de otros pueblos que han luchado y luchan por salir de un mundo secuestrado por el capitalismo. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la salud, a la vivienda y a la educación y eso implica el derecho a conocer el mundo, libre y críticamente, en contacto con otras persona que, a su vez, también tienen derecho a conocernos y reconocernos como iguales, fraterna y solidariamente. No contar con eso es una pérdida histórica difícil de reparar. No contar con eso es un daño terrible a la especie humana y a su futuro. Impedirlo es un delito de lesa humanidad también agravado por cometerse con alevosía, ventaja y premeditación. Desnutrición cultural programada. ¿Qué hacemos?

TELESUR /MISIONEROS DE LA COMUNICACION
misionerosdela comunicacion@gmail.com
Wolfang Medina

lunes, 4 de diciembre de 2017

VENEZUELA EN RESCATE DE SU HISTORIA ORIGINARIA

Petroglifos de la costa venezolana: Vestigios de una gran herencia ancestral


Carayaca, 01 Nov. 
Las montañas de la costa venezolana encierran historias que tienen un dejo de misterio, pues aún no manejamos el código exacto para descifrarlas. El mensaje, no claro para el conocimiento actual, es un intento efectivo de comunicación que trascendió de forma milenaria y que destapa la imaginación de quienes buscan interpretarlo.

Los petroglifos, en su mayoría grabados sobre esquistos micáceos -piedra común de la cordillera central-, son libros abiertos que parecieran gritarnos con lenguaje mudo: "Estuvimos aquí, vivimos con la naturaleza. Éramos una sociedad organizada, productiva y creyente; éramos muchos".

Desde 1977, el profesor Alexi José Rojas, reconocido investigador del llamado arte rupestre en el estado Vargas, ha dedicado buena parte de su vida a redescubrir la esencia de los senderos transitados por nuestros aborígenes desdeantes de la llegada del español.

Empeñado en inventariar, describir y preservar cada una de esas invaluables piezas precolombinas, inició un camino que lo llevó a crear, en 1985, el Museo Arqueológico Marapa y escribir numerosos ensayos, entre los que destacan Arte rupestre del municipio Vargas (1992), de autoría compartida con el arqueólogo Luis Laffer, y Petroglifo Carmen de Uria, una lectura etnográfica (2014), todos producto de sus muchas expediciones, no sólo en Venezuela, sino por varios países de Suramérica y Centroamérica.

Está convencido de que, más allá de una expresión de arte, "los petroglifos están en sitios de rituales, de mucha espiritualidad. Son sitios sagrados".

En Vargas, litoral central de Venezuela, hay claras evidencias de la presencia de la Nación Tarama -una fusión entre las etnias caribes y arawakos- en más de 150 sitios arqueológicos pletóricos de cerámicas, armas y adornos corporales. Igualmente se han localizado más de 200 petroglifos, la mayoría ubicados en la parroquia Carayaca, en sectores de la antigua Hacienda El Limón, tales como Los Yánez, Plan de La Arsermera, Los Callejones, Lamedera, Camaticaral, La Vega, Caballeriza, Bucarón, Cagüita, El Trapiche, Limoncito y Fila de Indios. Este último, encierra un contenido que pudiera ser mágico.

"Este sitio fue poblado por mucho tiempo antes de la conquista. Este lugar (Fila de Indios) es sagrado. Sus glifos son distintos al petroglifo que está en el sitio de habitación, en contexto cerámico, es decir, el lugar donde vivió el aborigen. Aquí no hay cerámica en los alrededores, ni hachas, ni puntas (...) El resto de los petroglifos, en su gran mayoría, está orientado hacia acá, mira hacia acá. Por eso digo que esto es un sitio especial que no tiene la misma significación que los demás", explicó desde este ugar que alberga los petroglifos, vía Puerto Cruz.

Estos petroglifos se extienden por toda la sierra costera, utilizada por los aborígenes como caminos. Ellos conformaban una red de mensajes aún sin descifrar claramente.

"Las filas permiten toda una comunicación de montaña y, en efecto, nosotros nos vamos por toda esta montaña hasta Turiamo (estado Aragua) y todas, absolutamente todas, tienen petroglifos. Hay caminos que penetran desde la costa hacia Valencia (Carabobo), hacia lo que antes era el Lago de Tacarigua (hoy Lago de Valencia), y desde Ocumare de La Costa (Aragua), caminos que conducen a Vigirima, en Tronconero (Carabobo), donde está el centro de montículos con petroglifos, y vemos que hay alineamiento pétreo. O sea, es toda una caminería entre la costa y la zona, tierra adentro,que tiene señales para la comunicación diaria", precisó el experto.

Un elemento curioso es que algunos grafismos se repiten en nuestro territorio (en Barinas y Bolívar), y fuera de nuestras fronteras (al norte de Brasil, Guayana y algunas islas del Caribe).

Simbología rupestre

Figuras humanas comparten la roca con formas de animales cuadrúpedos que bien pudieran ser tigres o ranas. También hay búhos, reptiles y hasta osos frontinos. Hay numerosos espirales, soles, círculos concéntricos y puntos. Mayormente tienen curvas y formas redondeadas y suaves, que en general respetan la simetría.

Aun cuando Rojas no se atreve a hacer interpretaciones que pudieran estar contaminadas por nuestra cosmovisión actual, señala que en estos grabados asoman grupos familiares, cuyos miembros sugieren tener pinturas corporales, atuendos de plumas en la cabeza, collares y bastones.

También sugieren un culto al tigre, presente en numerosos glifos identificados por un cuadrúpedo con puntos en su cuerpo.

En petroglifos como el hallado a 650 metros sobre el nivel del mar sobre la cuenca del río Tanaguarena, en Carmen de Uria (Naiguatá), se pueden apreciar figuras con pintura facial y cuerpo pintado con formas romboidales y puntos en sus centros. En la cabeza, un tocado radial que hace pensar que se trataba de personas con jerarquía.

"Hoy todavía los yanomami, para curar a los enfermos, invocan el espíritu del tigre. En la iniciación del chamán también se invoca al tigre. En la cultura maya, el tigre está presente en todos los rituales y usan piel de tigre en las estelas grabadas mayas", afirmó el especialista.

También son comunes las figuras de falo y vulvas, lo que insinúa la importancia de la reproducción como forma de perpetuación.

Algunos de estos símbolos permanecieron en el tiempo, pese a que no todos los grabados datan de la misma época. Rojas aclaró que no se ha descubierto un método para saber la edad de estos grabados.

Sin embargo, afirma: "Son precerámicos, es decir, anteriores a la cultura de la cerámica. Pero indudablemente cuando hubo cerámica, también grababan petroglifos. ¿Cuándo se dejó de grabar petroglifos? Cuando llegan los españoles y comienza el proceso de conquista, porque el aborigen se ocupó o de huir o de hacer la guerra, ya no daba tiempo de grabar".

Lectura ideográfica

Ninguno de los petroglifos deja ver el desarrollo de un proceso de lectoescritura similar al nuestro o al desarrollado por otras culturas ancestrales.

Nuestros aborígenes lo pensaban y lo dibujaban. Quizá esto explica las variaciones en la escritura por los cronistas colonizadores, quienes buscaron captar, a través de la escritura, el sonido de la lengua aborigen.

"Según los filólogos, la comunidad indígena no pronuncia la g, sino el sonido que emite la w (...) porque guturalmente es la letra que emite el sonido más parecido a la voz indígena", explicó el profesor.

Vocablos como guaira (canoa grande en lengua caribe y amigo en arawako) se hallan documentados como uaira, uayra, guayra, waira, wayra, huaira y huayra.

Preservación

Por ahora, sólo se dedican a la conservación de estos bienes patrimoniales los baquianos de estos sectores campesinos e investigadores.

"Es muy interesante buscarlos. Los ojos se agudizan, porque antes me pasaban desapercibidos, no los veía. Pero cuando conseguía uno, era muy emocionante", contó Margarita Sandoval, viuda de Laffe, quien está al frente del Museo Arqueológico Panariwa, en el sector Los Yánez, en la vía hacia Puerto Cruz.

Cada vez que va a cultivar, José Gil, vocero del consejo comunal Limón en Producción, revisa las piedras en búsqueda de petroglifos, piedras de centella, puntas de lanza, collares u otro objeto precolombino.

"No somos muchos, apenas como diez personas de esta comunidad que estamos pendientes de preservar los petroglifos, que son parte de nuestra historia", afirmó.

Rojas se propone profundizar su investigación por Venezuela y países vecinos para contribuir a armar el rompecabezas de nuestra historia precolombina

AVN / MISIONEROS DE LA COMUNICACION
misionerosdelacomunicacion@gmail.com