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Buenos Aires, 12 abr
La decisión del Senado brasileño de
suspender y someter a juicio político a la presidenta Dilma Rousseff fue
denunciada aquí por organizaciones sociales y políticas argentinas como
un golpe de Estado.
En Buenos Aires, cientos de manifestantes de movimientos populares y
partidos políticos se concentraron frente al monumental Obelisco para
condenar la suspensión de Rousseff, lo cual repudiaron como un golpe
político en marcha en Brasil.
Allí realizaron una radio abierta y
luego marcharon hacia la embajada del país vecino para testimoniar su
solidaridad con el pueblo brasileño.
Entre otras organizaciones
participaron representantes el Frente Popular Darío Santillán, Patria
Grande, la CTA Autónoma, Quebracho, La Cámpora, Nuevo Encuentro, Seamos
Libres, OLP-Simón Bolívar, Proyecto Popular, Movimiento Popular La
Dignidad, Movimiento por la Unidad Latinoamericana y FPDS-Corriente
Nacional.
También estuvieron el Partido Comunista, Movimiento
Evita, Encuentro Nacional Popular Latinoamericano, Resumen
Latinoamericano, Organización 22 de Agosto, Frente Grande, Pañuelos en
Rebeldía, Partido Comunista-Congreso Extraordinario y la Tendencia
Piquetera Revolucionaria.
Mientras, el gobierno argentino de
Mauricio Macri comunicó que respeta lo sucedido en Brasilia como un
proceso institucional y que continuará el diálogo con las nuevas
autoridades.
Al final de una maratónica sesión que duró casi 22
horas, 55 senadores contra 22 se pronunciaron en favor de juzgar a la
mandataria y apartarla del poder por hasta 180 días, mientras asume el
vicepresidente Michel Temer, un político de centro derecha que de aliado
pasó a enemigo.
Para el titular de la Abogacía General de la
Unión, José Eduardo Cardozo, se construyó una fantasía retórica para
apartar de su cargo a una Presidenta democráticamente electa.
Es
acusada de "crimen de responsabilidad" por presuntamente "encubrir"
déficit presupuestarios y engrosar las arcas con préstamos de bancos
estatales durante su campaña a la reelección de 2014.
"Democracia suspendida" tituló el diario Página 12 una nota en su sitio
digital, en la que señala que la derecha brasileña puso así en suspenso
la continuidad de los 13 años del Partido de los Trabajadores en el
poder, sucesivamente electo en comicios libres.
La mandataria
asegura -agrega la nota- que es víctima de un golpe moderno liderado por
el traidor vicepresidente, que durante cinco años fue su aliado en el
gobierno y desde hace un par de meses se convirtió en su archienemigo.
Para Carlos Aznarez, titular de las Cátedras Bolivarianas, "Brasil pasa
a integrar junto con Honduras y Paraguay el listado de países donde
Estados Unidos probó con indudable éxito, como si fuera un gigantesco
laboratorio, la nueva fórmula destituyente de gobiernos
neo-desarrollistas".
Y alerta que es "una embestida regional en
primera instancia y mundial si se piensa en términos absolutos, ya que
viene siendo trabajada desde hace varios años".
Con ello
-concluye- se afanan en "recuperar el tiempo que les llevó a los
estrategas de Washington comprobar que lo que buscaron en Medio Oriente
-destruyendo un país tras otro- lo podían obtener más fácilmente en
Latinoamérica"
PRENSA LATINA / MISIONEROS DE LA COMUNICACION
misionerosdelacomunicacion@gmail,com
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